leamos la objeción de Moisés:
Éxodo 3:13 NVI “Pero Moisés insistió: —Supongamos que me presento ante los israelitas y les digo: “El Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes”. ¿Qué les respondo si me preguntan: “¿Y cómo se llama?”
Dios había tratado con él en el desierto a través de su oficio de pastor, lo había cambiado, de estar en el palacio a guiar ovejas. Habría aprendido mucha pero que mucha paciencia, entre otras cosas. Ahora el Dios Santo se le había aparecido en el desierto. Había tenido una experiencia tremenda. Su sola presencia cambió el lugar y de simple arena pasó a lugar santo. Pero había tanto que él, Moisés, tenía que conocer de Dios aún. ¿cómo me presento yo ahora y qué les digo, cómo respondo a sus preguntas? No conozco lo suficiente. ¿Cómo te llamas? El Nombre significaba lo que era la persona, su naturaleza, su carácter, sus atributos, su ser. ¿Cómo era Dios? ¿Cómo se llamaba?
Si la falta de conocimiento de Dios fuese un inconveniente para servirle la mayoría no podríamos servirle, pero mira la respuesta de Dios.