Hoy en día, tristemente hay más y más casos de depresión. Podríamos creer que es algo nuevo, y que un creyente no debe experimentar esos sentimientos, pero no creo que sea así, sino que nuestro desconocimiento de muchas cosas y muchas veces la falta de sabiduría, lleva algunas veces a decir determinadas palabras a estas personas haciéndoles sentir condenación, como si ya no tuvieran bastante.
Creo que todos conocemos el versículo de Romanos 8:1 que dice “Así pues, ahora ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús,”. Si no lo conocemos deberíamos memorizarlo y así cuando vienen palabras y sentimientos de condenación, poder rechazarlos con la Palabra de Dios.
Vamos hoy a meditar en un salmo de los hijos de Coré, cortó pero poderoso. En él, veremos al salmista compartiendo con Dios y con nosotros sus sentimientos.
Leamos: