Te animo a escuchar los versículos que forman esta estrofa y un brevísimo consejo.
El salmista comparte con nosotros cómo Dios lo mantiene en una situación en la cuál está esperando. Por los versículos 50 y 52, veremos que es una situación difícil, ya que la palabra es consuelo para él.
No pide algo nuevo, sino el cumplimiento de lo que ya le habló.
¡Acuérdate!. Así comienza esta estrofa, y a veces nos sentimos así. En nuestras dificultades, creemos que es difícil que se cumplan los propósitos, pero esto no le desanima, sino que se acerca a Dios y le dice "acuérdate". ¡Cómo si Dios se olvidara!. Pero no importa, Dios nos anima y enseña, que podemos decirle que se acuerde de lo que nos ha dicho.