miércoles, 4 de enero de 2017

Contraste entre el perezoso y el diligente - Mashal 4 - Prov 10:4


Principios sabios que transformarán tu vida: Mashal 4 - Proverbios 10:4



Hoy encontramos el contraste entre el hombre perezoso y aquel que se esfuerza, y las consecuencias que tienen para cada uno de ellos.
Encontramos en esta sociedad personas quejumbrosas, ningún trabajo les conviene, cuando no es el jefe, son los compañeros, etc y es que es más fácil no hacer nada. Otros los encontramos en pobreza y debilidad, y no hacen nada durante el día, se la pasan en el sofá o charlando con unos y otros. El problema es que luego este tipo de personas quieren las recompensas. 
Tenemos que decir que no podemos generalizar ante la pobreza, porque a veces no es consecuencia de la determinada persona sino de la mala gestión de otros. Pero aquí el tema a tratar es la holgazanería, la pereza y es que si no haces cada vez querrás hacer menos.


Por otro lado tenemos a aquel que se esfuerza, que busca, que trabaja y tiene una promesa clara, tendrá bienes. Muchas veces como decía antes estamos sin trabajo o en dificultad y no por pereza, pero si es esa la circunstancia, bien puedes reclamar esta promesa, y pedir a Dios los recursos necesarios, si Él lo dice es fiel para cumplirlo.

También podemos encontrar pereza a nivel personal en las relaciones, montones de parejas divorciándose porque no se han esforzado en la familia, quizás encontraron otras prioridades antes que invertir en lo de verdadero valor y entonces la relación se empobrece. Esfuérzate en amar, no es fácil porque como dice Dios el amor es sufrido muchas veces, pero todo lo debe esperar siempre. Pido a Dios por vuestros matrimonios y una renovación del amor y el compromiso.

Podemos dejarnos, dejar nuestra salud, nuestras vidas, ser perezosos en cuidar el cuerpo, llegar a la apatía y vienen la pobreza física, personas que quizás por estar tan cansadas de las tareas del día encuentra pereza para ellas mismas, pero la consecuencia es la misma, pobreza, cada día llegará más desanimo y descuido. 

Para terminar he dejado lo más importante, la pereza en cuanto a nuestro espíritu, a la relación con Dios. Es fácil caer en la rutina y dejar de buscarle, ser perezosos, pero lo que traerá a nuestra vida es pobreza, mientras que aquel que se esfuerza en toda circunstancia podrá encontrar en Dios las tremendas riquezas y de Su gracia y obtener las victorias.