martes, 5 de mayo de 2015

Club de lectura - Eclesiastés 12


12 Y ACUÉRDATE de tu Criador en los días de tu juventud, antes que vengan los malos días, y lleguen los años, de los cuales digas, No tengo en ellos contentamiento;
Antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y las nubes se tornen tras la lluvia:

lunes, 4 de mayo de 2015

Club de lectura - Eclesiastés 11


11 ECHA tu pan sobre las aguas; que después de muchos días lo hallarás.
Reparte á siete, y aun á ocho: porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra.

domingo, 3 de mayo de 2015

Club de lectura - Eclesiastés 10


10 LAS moscas muertas hacen heder y dar mal olor el perfume del perfumista: así una pequeña locura, al estimado por sabiduría y honra.
El corazón del sabio está á su mano derecha; mas el corazón del necio á su mano izquierda.

sábado, 2 de mayo de 2015

Club de lectura - Eclesiastés 9


CIERTAMENTE dado he mi corazón á todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios; y que no sabe el hombre ni el amor ni el odio por todo lo que pasa delante de él.
Todo acontece de la misma manera á todos: un mismo suceso ocurre al justo y al impío; al bueno y al limpio y al no limpio; al que sacrifica, y al que no sacrifica: como el bueno, así el que peca; el que jura, como el que teme el juramento.

viernes, 1 de mayo de 2015

Club de lectura - Eclesiastés 8


¿Quién como el sabio? ¿y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre hará relucir su rostro, y mudaráse la tosquedad de su semblante.
Yo te aviso que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios.

jueves, 30 de abril de 2015

Club de lectura - Eclesiastés 7


MEJOR es la buena fama que el buen ungüento; y el día de la muerte que el día del nacimiento.
Mejor es ir á la casa del luto que á la casa del convite: porque aquello es el fin de todos los hombres; y el que vive parará mientes.

miércoles, 29 de abril de 2015

Club de lectura - Eclesiastés 6


HAY un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres:
Hombre á quien Dios dió riquezas, y hacienda, y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; mas Dios no le dió facultad de comer de ello, sino que los extraños se lo comen. Esto vanidad es, y enfermedad trabajosa.