viernes, 12 de enero de 2018

Alma


Te doy gracias Dios porque no nos hiciste a todos iguales. Te doy gracias hoy por el alma, esa parte de mí donde está el carácter, las emociones, la voluntad. Gracias porque no me desechaste aunque mi carácter y mis emociones no eran correctas y ni mucho menos lo son ahora. Tampoco me desechaste por mi terquedad en cuanto a la voluntad, una gran rebeldía contra ti. Gracias porque me has ido cambiando, transformando en lo que hoy soy y con paciencia en espera y confianza en lo que me convertirás. Ayuda a mi voluntad a conformarse a la tuya, a obedecerte. Sigue transformándome, ten la voluntad sobre todo mi ser.

Club de lectura - Evangelio de Mateo capítulo 12

En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en sábado; y sus discípulos tenían hambre, y comenzaron á coger espigas, y á comer.
Y viéndolo los Fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer es sábado.
Y él les dijo: ¿No habéis leído qué hizo David, teniendo él hambre y los que con él estaban:
Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no le era lícito comer, ni á los que estaban con él, sino á solos los sacerdotes¿

Abuelos


Yo ya no tengo abuelos y he de decir que solo conocí a mis dos abuelas ya que mis abuelos habían fallecido. Recuerdo muchas cosas que me enseñaron aunque hace muchos años que partieron. ¿Por qué elegir dar gracias a Dios por los abuelos? Porque en este tiempo en el que estamos se han vuelto indispensable para la crianza de los hijos. Los padres van a trabajar y alguien tiene que llevarlos al cole, hacerles la comida, ayudarles con los deberes, llevarlos a las distintas actividades que hay... y lo hacen ellos. Me acuerdo de la madre y abuela de Timoteo. Pido a Dios que muchas abuelas y abuelos puedan enseñar las Santas Escrituras desde pequeños, dales sabiduría, instrúyelos. Bendícelos. Allí donde no te conocen aún, pido por una revelación de ti y tú Santo Espíritu para sus vidas. Glorifícate en las familias.