Amado Señor, no hay palabras para poder agradecerte la seguridad y confianza que has puesto en mi corazón, que sabe que sabe, que un día, cuando parta de esta tierra, pasaré a tu presencia y te podré ver. Verte a ti, cara a cara es un gran privilegio, porque Tú no eres un hombre cualquiera, Tú eres Dios y siempre lo serás. Desde ese momento, podré ver tu gloria, adorarte pero en tu presencia.....
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